Es fascinante y a la vez preocupante trazar paralelismos entre la Primera y Segunda Revolución Industrial y la actual “Revolución de la Inteligencia Artificial”. Si bien los contextos tecnológicos son radicalmente distintos, las dinámicas sociales subyacentes de disrupción, reconfiguración laboral y emergencia de nuevos desafíos tienen ecos notables.
Época Industrial (Artesanos vs. Clase Obrera):
- Artesanos: Representaban el conocimiento especializado, la autonomía, la producción personalizada y el control sobre su oficio. Vieron su rol amenazado por la estandarización, la producción en masa y la devaluación de sus habilidades manuales frente a la máquina. Muchos fueron empujados a convertirse en obreros.
- Clase Obrera: Masa de trabajadores asalariados, dependientes de las fábricas, con condiciones laborales precarias y escaso poder individual. Su fuerza residió en la unión y la conciencia de clase para exigir derechos.
- Movimiento Social: Huelgas, formación de sindicatos, movimientos socialistas y anarquistas, búsqueda de derechos laborales básicos y una redistribución más justa de la riqueza. La lucha era por la supervivencia digna y el reconocimiento en un sistema que los deshumanizaba.
Época de la IA (2020-2070):
- Paralelo a los Artesanos (Trabajadores del Conocimiento y Creativos): Hoy en día, muchos profesionales cualificados, creativos y trabajadores del conocimiento (diseñadores gráficos, redactores, programadores junior, contadores, analistas de datos, incluso ciertos roles médicos o legales) se enfrentan a la automatización de sus tareas por parte de la IA generativa y algorítmica. Sus “habilidades artesanales” (como la redacción manual o la creación artística desde cero) pueden ser replicadas o asistidas por máquinas de manera más rápida y económica. Esto genera temor a la obsolescencia laboral y a la devaluación de la experticia humana.
- Paralelo a la Clase Obrera (Trabajadores de Servicios y Repetitivos, pero también nuevos “Proletarios Digitales”): Los trabajos más manuales y repetitivos (logística, atención al cliente, manufactura) ya están siendo automatizados por robótica e IA. Sin embargo, surge un nuevo “proletariado digital”: aquellos que realizan tareas repetitivas de “entrenamiento” o validación para la IA (micro-tareas, etiquetado de datos), a menudo con salarios bajos y en condiciones precarias, contribuyendo al avance de una tecnología que podría desplazarlos a ellos mismos. La dependencia de la “plataforma” o el “algoritmo” se vuelve la nueva dependencia del “dueño de la fábrica”.
Movimiento Social Actual (Emergente)
Todavía en fases iniciales, pero se observan tendencias:
1. Llamados a la regulación ética de la IA
- Organizaciones de la sociedad civil, académicos y algunos gobiernos buscan establecer marcos éticos y legales para el desarrollo y uso de la IA, abordando temas como el sesgo algorítmico, la privacidad, la responsabilidad y la seguridad.
2. Debate sobre la renta básica universal (RBU):
- Ante la posible pérdida masiva de empleos, la RBU se propone como una solución para garantizar un mínimo vital.
3. Revalorización de habilidades humanas:
- Énfasis en habilidades “blandas” (creatividad, pensamiento crítico, empatía, resolución de problemas complejos) que la IA aún no puede replicar.
4. Movimientos por la “IA responsable” o “IA para el bien social”:
- Grupos que buscan dirigir el desarrollo de la IA hacia beneficios colectivos, no solo económicos, y prevenir sus riesgos.
5. Posibles nuevas formas de sindicalismo/organización:
- Aunque incipientes, podrían surgir movimientos que agrupen a trabajadores afectados por la IA, buscando derechos en la economía de plataformas o exigiendo reconversión laboral.
Conclusión
Así como la industrialización del siglo XIX redefinió el trabajo, las clases sociales y la vida urbana, la revolución de la IA en el siglo XXI está en proceso de reconfigurar nuestra sociedad a una escala comparable. Los desafíos son inmensos, pero también las oportunidades. La clave, como en el pasado, residirá en la capacidad de las sociedades para adaptarse, regular y dirigir el progreso tecnológico hacia un desarrollo más equitativo y humano, evitando que las “máquinas” (sean de vapor o algoritmos) sirvan solo a unos pocos en detrimento de la mayoría.

Totalmente de acuerdo